El domingo 30 de enero me vacuné contra el Covid-19 por primera vez. Era el último día que iba a haber jornada de vacunación en una iglesia cercana a mi casa. No tuve que esperar, ni hacer cola. Me pusieron la Astrazeneca. El pinchazo se ha puesto un poco rojo y tengo una inflamación al lado que también duele. La reacción fue leve, un poco de tos y de dolor de espalda, así como fatiga. En la pierna donde tengo más problema de circulación sanguínea sí aparecieron algunas manchas rojas cerca de la rodilla. Pero, aparte de eso, estoy bien. En mi país hay una palabra coloquial para designar esta condición en la que te enfermas por cualquier cosa. Se dice es: chincurrienta. Sí, soy chincurrienta, todo se me pega, todo me da, me enfermo en un ratito. Porque estoy inmunosuprimida. Dentro de dos meses deberé ponerme la segunda dosis. Más o menos por el 30 de marzo. Veremos cómo me va hasta entonces. Mi hermano y mi hijo ya se recuperaron de la infección. Han vuelto a sus actividades normales. Mi hermano todavía tose un poco y se siente fatigado.
February 5, 2022
Due to the ongoing pandemic, our small community has been forced to cancel its annual festival for the second year in a row. Each spring for 34 years, this two-day event has attracted thousands to our town and brings much need money to the coffers of area businesses. For residents and town officials alike, the festival is a much anticipated social highlight, as well as an opportunity to accentuate the municipality’s positive points. Disgruntlement prevails now, but there is no doubt that this decision--however disappointing--was the wisest course of action.
February 27, 2021